SABIAS QUE…
El abuso sexual es justamente considerado como un grave problema social. Una importante proporción de conducta sexualmente abusiva se lleva a cabo por los adolescentes. De hecho un tercio de todos los abusos sexuales son cometidos por adolescentes (Rich, 2003). Esto significa que, la prevención y la intervención temprana con los problemas de conducta de abuso sexual de los adolescentes producen grandes beneficios.
Los jóvenes con esta problemática, de acuerdo con la ley se agrupan en: (a) Adolescentes menores de 14 años que han abusado sexualmente de otros, que se encuentran en centros de Protección de Menores o en acogimientos familiares, y (b) Jóvenes entre 14 y 18 años que han cometido delitos sexuales que están supervisados en condición de libertad vigilada o recluidos en Centros de Menores.
LA EXPERIENCIA INTERNACIONAL EN ESTE ÁMBITO
En Inglaterra, uno de los informes más influyentes de los últimos años se refiere al caso “DM”. Se trata de un adolescente que se envió a un centro residencial por su conducta abusiva sexual. Aunque se reconocía que su conducta era muy preocupante, los profesionales que trabajaban con él utilizaron su juicio clínico para evaluar sus necesidades en vez de factores de riesgo objetivos para informar sus decisiones en su trabajo con él. Cuando DM salió del centro violó y mató a un niño. El caso dio lugar a una investigación para determinar la cadena de hechos que había dado lugar a esa tragedia (Bridge Child Care Development Service, 2001). Las políticas del Reino Unido para evaluar y tratar a jóvenes con conductas peligrosas sexuales se han visto muy influidas por este caso. Uno de los desarrollos a que dio lugar fue a modelos de evaluación (el Modelo AIM: Assessment, Intervention & Management) que ayuden a determinar riesgo con una base empírica (Print et al, 2001 y 2007).
IPINFA ha obtenido los derechos exclusivos para el uso de la versión española del Instrumento de Evaluación AIM2 (Print et al, 2007) desarrollado por el Proyecto de AIM en Manchester. Se trata de un instrumento de evaluación, basado en la investigación empírica, para jóvenes de entre 12-18 años. AIM2 evalúa el nivel de riesgo que un joven en particular puede representar valorando los aspectos de riesgo y los aspectos positivos del joven y su contexto.
¿Por qué evaluar los aspectos positivos?
Un importante estudio (Beech et al. 2007) sobre un grupo de jóvenes que había vuelto a abusar detectó que la reincidencia la predijo mejor un bajo nivel de los aspectos positivos que un alto nivel de factores de riesgo. Los reincidentes tenían un perfil de riesgo muy similar a los no reincidentes. Era el perfil de los elementos positivos en su vida lo que los distinguía. Por tanto, para intervenir con eficacia en esta población no es suficiente con evaluar el riesgo, también hay que abordar los aspectos positivos.
Otros instrumentos de evaluación del riesgo elaborados en EE.UU. y Canadá por ejemplo, J-SOAP (Prenkty & Righthand 2003) y ERASOR (Worling, 2004) no contemplan la medida de los aspectos positivos sólo los aspectos de riesgo.
La evaluación que proporciona AIM2 está diseñada específicamente para facilitar no sólo la evaluación misma sino también la planificación del tratamiento.







