Desarrollo socio-emocional del bebé

SABIAS QUE…

El cuerpo de los bebés crece tan rápidamente que cuando cumplen un año, pesan como tres veces lo que pesaban al nacer. Por ejemplo si nace con 3 kgs. viene a pesar 9 kgs aproximadamente.

Del mismo modo que el crecimiento físico es tan evidente, el cerebro de tu bebé también se está desarrollando a toda velocidad delante mismo de tus ojos. Y tú sabes que ninguno de estos cambios podría darse si tu no estuvieras cuidándole.

El cerebro no solo crece en tamaño: otros órganos como el corazón o el hígado aumentan de tamaño según se produce el crecimiento físico, pero en el caso del cerebro, su crecimiento no es solo en tamaño sino que cambia su estructura interna ¿Qué quiere decir esto?

Desarrollo cerebral del bebé Imagina que estás viendo un video… en el que ves un campo lleno plantones de arbolitos todos muy juntos. Entonces, durante el primer año de vida los arbolitos empiezan a echar ramas y a crecer entrelazándose unas con otras, a tal velocidad, que parece que el video esté funcionando a cámara rápida. Estos plantones crecen y desarrollan sus ramas en todas direcciones conectando con las que tienen alrededor, creando tal densidad que si estuvieras dentro de ese bosque no verías el cielo. Así es como está cambiando el cerebro de tu bebé.

La lluvia, el viento, la luz del sol…todo eso afecta la forma de ese bosque en desarrollo. De la misma manera, el modo en que te relacionas con tu bebé conforma el modo en que el cerebro se desarrolla, igual que la lluvia y el viento hace con el bosque.

Desarrollo emocional del bebé
Para que el bebé crezca sano hay que darle el alimento adecuado. Igualmente el cerebro no puede desarrollarse adecuadamente si no le damos al cerebro el “alimento” adecuado.

El tipo de “alimento” del cerebro del bebé es tu cariño, el cuidado afectivo que le das, tu voz, tu olor, tu contacto, tu mirada, tus emociones y tus palabras, incluso desde antes del nacimiento. Todo esto importa y todo cuenta. Cuando nos centramos en la interacción y las rutinas diarias todo eso se concreta en conectar o sintonizar tu mente a la mente del niño o niña. Lo que pasa por la mente del bebé es difícil y llegar a conocer a nuestro propio niño o niña es parte del proceso de crianza.

Todos los bebés son de carne y hueso y todos tienen que pasar en su desarrollo por los mismos hitos. Sin embargo a la misma vez, todos son diferentes. La investigación ha avanzado mucho en los últimos años, y nos da claves que nos ayudan a conectar mejor con nuestros bebés y a disfrutar de esa experiencia única e irrepetible.

Por todo ello es muy importante llevar un seguimiento del desarrollo socio-emocional de nuestro bebé. IPINFA os puede asesorar y ayudar a llevar este seguimiento.